Este artículo forma parte de nuestra serie sobre ahorro

Puedes empezar por la guía principal sobre cómo empezar a ahorrar desde cero para conocer el recorrido completo y elegir el paso que mejor encaje con tu situación.

Ahorrar simplemente “por ahorrar” puede funcionar durante un tiempo.

Pero cuando no sabes para qué estás guardando ese dinero, cualquier otro gasto puede empezar a parecer más importante.

Un viaje. Una compra. Una oferta. Un imprevisto.

Y aparece una pregunta bastante lógica:

“¿Para qué estoy guardando este dinero?”

Por eso definir un objetivo puede marcar una gran diferencia.

No porque necesites convertir tus finanzas en un plan complicado, sino porque ahorrar resulta más fácil cuando sabes hacia dónde estás avanzando.

Ahorrar más no es un objetivo

“Quiero ahorrar más este año” es una buena intención.

Pero todavía no es un objetivo.

Tampoco lo son frases como:

“Quiero gastar menos”.

“Quiero organizarme mejor”.

“Quiero tener más dinero”.

Son demasiado generales.

Un objetivo de ahorro necesita responder, como mínimo, a tres preguntas:

  1. ¿Para qué quiero ahorrar?
  2. ¿Cuánto dinero necesito?
  3. ¿En cuánto tiempo quiero conseguirlo?

Por ejemplo:

“Quiero reunir 600 euros para crear un primer fondo para imprevistos durante los próximos 12 meses.”

Ahora sí sabes qué estás construyendo.

Por qué ponerle nombre al ahorro ayuda

Cuando todo tu dinero está simplemente etiquetado como “ahorro”, es fácil utilizarlo para cualquier cosa.

En cambio, si esos 600 euros son tu “fondo para imprevistos”, la decisión cambia.

Ya no estás gastando dinero que estaba sin utilizar.

Estás utilizando el dinero que habías reservado para un objetivo concreto.

No significa que nunca puedas modificar ese objetivo.

Significa que antes de hacerlo tienes que tomar una decisión consciente.

Ponerle nombre al ahorro ayuda a darle identidad.

Y cuando el dinero tiene un propósito, suele ser más fácil protegerlo.

Empieza por un objetivo pequeño

Tu primer objetivo no tiene que ser comprar una vivienda, conseguir la libertad financiera ni reunir seis meses de gastos.

Puede ser algo mucho más sencillo.

Por ejemplo:

  • 300 euros para un gasto anual;
  • 500 euros para empezar un fondo de imprevistos;
  • 600 euros para unas vacaciones;
  • euros para afrontar determinados gastos sin utilizar crédito.

Un objetivo pequeño tiene una ventaja importante: puedes comprobar relativamente pronto que el sistema funciona.

Después podrás crear otro.

El ahorro también se construye por etapas.

Calcula cuánto necesitas ahorrar cada mes

Una vez que tienes una cantidad y una fecha, puedes hacer un cálculo muy sencillo:

Cantidad que necesitas ÷ número de meses = ahorro mensual

Por ejemplo:

Quieres reunir 600 euros en 12 meses.

600 ÷ 12 = 50 euros al mes.

Ahora tienes una cifra concreta.

Pero aquí aparece una parte importante: que el cálculo diga 50 euros no significa que tú puedas ahorrar 50 euros.

Si tu presupuesto solo permite separar 30, el objetivo necesita adaptarse.

Puedes:

  • ampliar el plazo;
  • reducir la cantidad inicial;
  • empezar con 30 euros y aumentar más adelante;
  • revisar si puedes liberar algo de margen.

El objetivo debe adaptarse a tu realidad.

No tu realidad al objetivo.

Un ejemplo sencillo

Imagina que quieres crear un fondo inicial de 500 euros.

Te gustaría conseguirlo en diez meses.

Eso supondría ahorrar 50 euros al mes.

Pero después de revisar tus gastos descubres que puedes separar cómodamente 30 euros.

Tienes dos opciones.

Puedes obligarte a ahorrar 50 y vivir ajustado durante diez meses.

O puedes mantener los 30 y tardar algo más de 16 meses.

La segunda opción quizá no sea tan rápida.

Pero si puedes mantenerla, probablemente sea mucho más útil.

Un objetivo financiero no mejora porque tenga una fecha más ambiciosa.

Mejora cuando puedes cumplirlo sin romper tu sistema.

Utiliza el plan visual de Finanzas Sencillas

No necesitas una herramienta complicada para seguir tu objetivo.

Puedes utilizar un sistema muy sencillo.

Escribe:

Objetivo: Fondo para imprevistos
Cantidad: 600 euros
Ahorro mensual: 30 euros
Fecha aproximada: 20 meses

Puedes guardarlo en una nota del móvil, una libreta o un lugar que consultes habitualmente.

También puedes ir anotando el progreso:

100 €
200 €
300 €
400 €
500 €
600 €

Ver cómo aumenta la cantidad hace que un objetivo lejano resulte más concreto.

Lo que estás construyendo deja de ser una idea y empieza a convertirse en algo visible.

No tengas demasiados objetivos al mismo tiempo

Otro error habitual es querer ahorrar para todo a la vez.

  • Fondo de emergencia.
  • Vacaciones.
  • Coche.
  • Formación.
  • Inversión.
  • Reforma

Cuando divides una cantidad pequeña entre demasiados objetivos, puedes sentir que ninguno avanza.

Si estás empezando, puede ser más sencillo elegir una prioridad.

Pregúntate:

¿Qué objetivo me daría ahora más tranquilidad o mejoraría más mi situación?

Empieza por ese.

Cuando avances, podrás incorporar otros.

¿Qué objetivo debería ir primero?

No existe el mismo orden para todo el mundo.

Pero suele tener sentido priorizar aquello que reduzca tu vulnerabilidad financiera.

Por ejemplo, si no tienes ningún dinero reservado para un gasto inesperado, crear un pequeño fondo para imprevistos puede ser más urgente que ahorrar para una compra no esencial.

Si sabes que dentro de seis meses tendrás que pagar un seguro anual, ese gasto también puede convertirse en una prioridad.

La clave está en diferenciar:

  • lo urgente;
  • lo importante;
  • lo que simplemente deseas.

Todo puede tener espacio.

Pero no necesariamente al mismo tiempo.

Qué hacer si no llegas a la fecha prevista

Supongamos que querías reunir 600 euros en un año y después de doce meses tienes 470.

No has fracasado.

Has ahorrado 470 euros.

La fecha era una referencia para organizarte, no una prueba que debías aprobar.

Revisa qué ocurrió.

Quizá tuviste meses con más gastos.

Quizá la cantidad era demasiado alta.

Quizá cambió tu situación.

Puedes ampliar el plazo y continuar.

Un buen objetivo debe darte dirección, no culpa.

Revisa también si el objetivo sigue teniendo sentido

Tus prioridades cambian.

Puede que empieces ahorrando para un viaje y unos meses después aparezca una necesidad más importante.

Puedes modificar el destino del dinero.

Lo importante es hacerlo conscientemente.

Revisar un objetivo no significa abandonar.

Significa comprobar que sigue conectado con tu situación actual.

Puedes realizar esa revisión cada tres o seis meses y preguntarte:

  • ¿sigue siendo importante?
  • ¿la cantidad sigue siendo adecuada?
  • ¿puedo mantener el ahorro mensual?
  • ¿ha aparecido otra prioridad?

Tu plan financiero debe poder evolucionar contigo.

El objetivo da dirección, el sistema hace el trabajo

Tener un objetivo puede motivarte.

Pero la motivación por sí sola tampoco basta.

Necesitas combinar ese propósito con el sistema que has ido construyendo.

En el artículo anterior vimos cómo ahorrar sin dejar de vivir, para que avanzar hacia tus objetivos no implique convertir tu día a día en una restricción permanente.

Y si ya tienes una cantidad definida, puedes apoyarte también en un sistema de ahorro automático para separarla de forma periódica.

El objetivo responde al “para qué”.

El sistema se ocupa del “cómo”.

Empieza a cambiar tu relación con el dinero

Definir objetivos también implica decidir qué quieres que el dinero haga por ti.

En el curso gratuito por email Cómo piensa una persona que invierte aprenderás a observar tus hábitos y decisiones financieras y a construir una relación más consciente con el dinero.

 

Preguntas frecuentes sobre los objetivos de ahorro

¿Cuál debería ser mi primer objetivo de ahorro?

Depende de tu situación. Si no tienes ningún fondo para gastos inesperados, crear un pequeño colchón inicial puede ser un buen primer objetivo.

¿Cómo calculo cuánto ahorrar al mes para un objetivo?

Divide la cantidad que quieres conseguir entre el número de meses disponibles. Después comprueba si esa cifra realmente encaja en tu presupuesto y ajusta el plazo si es necesario.

¿Es mejor tener un objetivo grande o empezar con uno pequeño?

Si estás empezando, un objetivo pequeño y alcanzable puede ayudarte a comprobar que el sistema funciona y reforzar el hábito antes de plantearte metas mayores.

¿Puedo tener varios objetivos de ahorro al mismo tiempo?

Sí, pero si tu capacidad de ahorro es pequeña puede resultar más sencillo priorizar uno o dos para que puedas ver avances reales.

¿Qué pasa si no consigo mi objetivo en la fecha prevista?

Puedes ampliar el plazo o revisar la cantidad mensual. No alcanzar la fecha exacta no elimina el progreso que ya has conseguido.

¿Puedo cambiar el objetivo después de haber empezado?

Sí. Tus prioridades pueden cambiar. Lo importante es revisar el objetivo conscientemente y decidir qué quieres hacer con el dinero que ya has acumulado.

Continúa con la serie sobre ahorro

 

En el artículo anterior vimos cómo ahorrar sin dejar de vivir y cómo hacer compatible el ahorro con los gastos que realmente valoras.

Ahora que tu ahorro tiene un propósito concreto, queda otra pregunta importante: ¿cuánto deberías reservar realmente cada mes?

Continúa con cuánto deberías ahorrar al mes según tu situación.

También puedes volver a la guía principal sobre cómo empezar a ahorrar desde cero para consultar todos los pasos de la serie.